viernes, 5 de abril de 2013

Enseñar literatura a un ciego

No es que no quiera enseñar, amo enseñar... pero ¿qué pasa cuando en un grupo de cuarenta alumnos uno de ellos necesita mayor atención?
Realmente un sentimiento de impotencia me invadió y por momento me sentí la peor porquería del mundo, ¿cómo enseñar literatura a un ciego? ¿cómo en un grupo de 40, poder desatender a los demás alumnos para atender al que me necesita más?
No tengo herramienta, no fue preparada para estas situaciones y la escuela no tiene los recursos para pagarle a otra profesora que esté con éste alumno ayudándolo.

No tienen idea de los mal que me siento.

No sé cómo, no sé qué hacer para enseñar literatura y lengua y un alumnos con esas características.

Tendré que informarme, auto-enseñarme...

lunes, 25 de marzo de 2013

El monstruo no me comió

Hoy tuve la primer clase de consulta de "Literatura Hispanoamericana", a decir verdad, fue mejor de lo que esperaba.
Fui por un simple y único motivo... para decir "Hola, soy Jime, y estoy preparando la materia".
La idea es que la profesora me vaya conociendo.
M i error fue ir sin alguna que otra consulta o duda particular, es que la verdad... NO LAS TENGO (si bien recién estoy empezando con las lecturas).
Mi problema es la materia en si, le tengo terror, no comprendo su mecanismo, su teoría de base. Es una materia que se diferencia de todas las demás de la carrera, y es mentira que es igual a las otras literatura, sino, no me costaría tanto... ¡con lo que me gusta la literatura!.
Pero bueno, ya me fije la meta, ¡VAMOS POR LITERATURA HISPANOAMERICANA! tengo que sacarla.

Compromiso asumido.

jueves, 21 de marzo de 2013

Faltan 4 pasitos

A 4 pasos del título, siento que la meta se hace cada vez más lejana... me cuesta llegar a mi objetivo.
Ahora vamos por el "monstruo", por la grosa, ahora vamos por literatura hispanoamericana.

miércoles, 23 de enero de 2013

Yo soy...

Tengo un nombre, soy una persona única e irrepetible, me gusta que me hagan sentir que existo y no solamente que soy uno más que conforma un grupo.
El alumno exige que el docente sepa su nombre, que lo llame por este. Si el docente sabe su nombre, la significación para el alumno es grande, ya que no se siente insignificante, toda significación, toda existencia comienza con su nombre.
Si el docente se niega a aprender el nombre de sus alumnos, los niega como personas, como seres que tienen voz para decir, expresar. opinar, hablar.
Por experiencia sé que los docentes que se niegan a aprender el nombre de sus alumnos, son menos aceptados, menos escuchados y no representan una autoridad para éstos.
Los alumnos no son números, tienen una personalidad, sentimientos y opiniones.

jueves, 10 de enero de 2013

El tímido sufre


Lo sufro en carne propia, por eso entiendo esa situación.
Miles de veces, ante la pregunta del docente (siendo alumna) quise levantar la mano para obtener el turno que me permita opinar y dar a conocer lo que sé sobre un tema específico, pero nunca, nunca tuve el valor de hacerlo, la timidez y el miedo al ridículo siempre fueron más fuertes.
Sé que entre mis alumnos hay muchos que se muerden la lengua para no hablar, que quieren, desean opinar o dar la lección del día, pero no pueden.
Ellos son los que debajo del escritorio me pasan la hoja con la tarea hecha, los que a escondida se hacen presente, a ellos mis respetos, porque yo soy como ellos.

lunes, 17 de diciembre de 2012

No son burros

Estoy convencida de que no existen los alumnos que comúnmente llamamos "burros", es decir aquellos chicos que por algún que otro motivo no aprenden la lección de determinadas materias.
Lengua y Matemática son las materias que más les cuenta a los estudiantes en las escuelas ¿por qué?... NO TODOS APRENDEN DE LA MISMA MANERA Y A LA MISMA VELOCIDAD...
¿Es tan difícil de entender? Me doy cuenta, ya con un poco más de experiencia que no  a todo el mundo le gusta "lengua y literatura" y que cuando no les gusta, no la estudian, no ponen voluntad, van más lento que otros alumnos y por tanto les cuesta más aprenderla.
No hay que castigarlos y mucho menos menospreciarlos, si por su dificultad para aprender, lo dejamos de lado para centrarnos en los alumnos que "van más rápido" estamos condenando consciente o inconscientemente a que ese niño sufra sus primeras frustraciones.
El docente no debe crear fracasados, sino triunfadores. No existe nadie en el mundo que sea bueno en todas las áreas del conocimiento y que le guste todo lo que el lenguaje puede decir. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿cuándo me convertí en docente?

No sé cómo llegué a este momento en que los chicos de entre 12 y 18 años me dicen "profe", no sé cómo lo hice...
Fue quizás, por un simple gusto a la literatura que ingrese a la universidad, fue por ese intento de acercarme a un objeto de deseo lo que provocó que 7 años después me encuentre casi sin saber que hacer frente a un grupo de alumnos que esperan algo de mi, que les enseñe y les transmita esta pasión que siento por el objeto literatura... pero el problema es que no sé cómo hacerlo.

¿cómo formar lectores? ¿cómo hacer que ellos sientan la misma pasión que yo frente a lo literario? ¿cómo transmitir las aventuras de Don Quijote o de Martín Fierro sin que ellos se quejen del cómo está escrito?

Resulta difícil para mi formar lectores.

Pero he descubierto algo... a ellos les gusta que les lea... a veces a través de la lectura se puede transmitir esa pasión... la voz dice tantas cosas cuando comienza a proferir palabras.
Me enorgullece mirar a mis alumnos atentos a la lectura rítmica de una gran obra, me enorgullece que ellos mismos sientan la necesidad de que después de la lectura aún falta algo por decirse; que sientan la necesidad de opinar, de expresar eso... eso sin nombre que les pasó al escuchar el relato.

No sé cómo formar lectores, por el momento sólo creo espacios de lecturas, para abrir libros que luego se guardaran en sus memorias.